miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un regalo de Navidad

Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 han lanzado una novedosa campaña. Dicen que el regalo estrella de esta Navidad es apuntarse a este encuentro: un viaje que cambiará la vida.

Y es que existe la posibilidad de comprar un viaje para otra persona. Hay muchas opciones: desde asistir a la vigilia con Benedicto XVI y la Misa del domingo hasta un viaje de una semana con todo incluido.

El entrenador de la selección española de fútbol, Vicente del Bosque; la conocida directora de orquesta Inma Shara o el experto en economía, Leopoldo Abadía han colaborado en esta campaña. 

Además, con cada inscripción que se realice se donarán 10 euros al llamado 'Fondo de solidaridad' destinado a personas con menos recursos, para que nadie se pierda este encuentro de los jóvenes con el Papa.

Un regalo diferente con el que sorprender esta Navidad.

lunes, 20 de diciembre de 2010

En camino...

Benedicto XVI presidió el jueves pasado, 17 de diciembre, un acto junto a los universitarios de los Ateneos Romanos a quienes recordó que “construir la propia existencia, construir la sociedad, no es obra de corazones distraídos y superficiales sino de un profundo discernimiento que favorezca la formación intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso”.

“En nuestros tiempos se advierte la necesidad de una nueva clase de intelectuales capaces de interpretar las dinámicas sociales y culturales ofreciendo soluciones no abstractas, sino concretas y realistas. La Universidad está llamada a desarrollar este papel insustituible y la Iglesia se hace su convencida y activa defensora”.

“Es muy importante la presencia de estudiantes universitarios preparados y deseosos de comunicar a sus propios coetáneos la fecundidad de la fe cristiana no sólo en Europa sino en todo el mundo. Por intercesión de María, que nos precede en nuestro camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud, nos reuniremos en Madrid. A ella, la Sede de la Sabiduría, os encomiendo”.

Preparar el camino de la Navidad

El Santo Padre no desaprovechó la ocasión para animar a todos a prepararse para la próxima fiesta de la Navidad. “El camino a la Cueva de Belén es un camino que nos empuja a salir de nosotros mismos e ir a Dios que se ha hecho cercano a nosotros, y renueva nuestros corazones con su amor incondicional. Quiere inspirar valor en nuestras vidas, especialmente cuando nos sentimos cansados y fatigados, y tenemos que redescubrir la alegría de los que se sienten peregrinos, rumbo a la eternidad”.

“El Niño que encontraremos entre María y José, es el Logos-Amor, la Palabra que da consistencia a nuestra vida. (…) Desde allí, Dios nos anima a recorrer el camino de búsqueda y elaboración cultural, y compartir con Él la paciencia de construir”.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Los tiempos cambian, el sentimiento es el mismo

Palabras del Papa Benedicto XVI para el Adviento:  "El hombre, en su vida, está en constante espera: cuando es niño quiere crecer, de adulto tiende a la realización y al éxito, avanzando en la edad, aspira al merecido descanso. Pero llega el tiempo en el que descubre que ha esperado demasiado poco si, más allá de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente en el transcurso de nuestra vida, nos acompaña y un día secará también nuestras lágrimas".

"Si el presente queda vacío, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grave, porque el futuro es totalmente incierto. Cuando en cambio el tiempo está dotado de sentido y percibimos en cada instante algo específico y valioso, entonces la alegría de la espera hace el presente más precioso".

"Para alegrarnos, necesitamos no sólo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro corazón, y responde a nuestros anhelos más profundos".

"(...) nunca habría imaginado nadie que el Mesías pudiera nacer de una joven humilde como María, esposa prometida del justo José. Ni siquiera ella lo habría pensado  nunca, sin embargo en su corazón la espera del Salvador era tan grande, su fe y su esperanza eran tan ardientes que Él encontró en ella una madre digna (...). Hay una misteriosa correspondencia entre la espera de Dios y la de María, la criatura "llena de gracia", totalmente transparente al designio de amor del Altísimo. Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento, a vivir los gestos cotidianos con un espíritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que solo la venida de Dios puede llenar".

Y un vídeo buenísimo acerca de la Navidad:

sábado, 20 de noviembre de 2010

Forma parte de algo grande


Siempre dicen que la juventud es el momento de hacer cosas grandes, luchar por los ideales y movilizar al mundo para hacerlo. Sin embargo, ¿cuántas veces se nos presentan ocasiones para hacerlo? ¿Cuántas veces no desearíamos reunirnos con los jóvenes del mundo para ver que no estamos solos?

Agosto 2011. Madrid. Ven y formarás parte de algo grande:

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Cómo se prepara una Jornada Mundial?

El director ejecutivo y portavoz mundialde la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 dió ayer algunas pistas en una mesa redonda celebrada en la Universidad de Navarra. 

La mesa redonda ‘Benedicto XVI. Una aproximación a su figura’ reunió al profesor de la Facultad de Teología Pablo Blanco quien acaba de publicar una biogafía sobre el Papa: "Benedicto XVI. El Papa alemán". Después de un repaso acerca de los datos biográficos de Ratzinger, Yago de la Cierva explicó como “la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 mantendrá la estructura de las anteriores, pero estará profundamente enraizada en la cultura y la religiosidad españolas”.

Ya para que se vea lo profundamente española que va a ser destacó que la JMJ “será muy nocturna, con muchas actividades por la noche. Además, estará muy presente el carácter misionero de la Iglesia española; no en vano, a él se debe que la mitad del mundo católico hable castellano".

¿Qué pidió a los jóvenes presentes? 
Tras recalcar la importancia de los 20.000 voluntarios de países como Francia, Polonia, Honduras, Costa Rica, Taiwán o Australia, que colaboran con la organización de los actos, a los que se calcula que asistan más de un millón y medio de personas, nos pidió que nos inscribiésamos como voluntarios.

No sólo eso, sino que nos preparamos bien: leer el mensaje del Papa para la Jornada y comunicárselo a todo el mundo que podamos ya que es un suceso "que cambia la vida".

Por último afirmó: “La participación está abierta a todos. Se suelen inscribir sólo un pequeño porcentaje de los que luego acuden. Quedan 9 meses y ya lo han hecho más de 200.000, así que vamos muy por delante de las anteriores jornadas”, indicó.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Lo que nos ha dejado Benedicto XVI

El Papa en menos de 36 horas ha estado en Santiago de Compostela, ha abrazado al Apóstol y entre todo lo que dijo a las miles de personas concentradas en la pequeña plaza del Obradoiro destacó la llamada que hizo a Europa:
... Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: "Sólo Dios basta".


Por la noche llegó a Barcelona donde miles de jóvenes le esperaban con velas encendidas, lo que demostraba su entusiasmo y su oración constante por el Sumo Pontífice. Esta mañana ha tenido lugar la ceremonía de la consagración del templo (ahora Basílica menor) a la Sagrada familia. Una ceremonia emocionante a la que se calcula que han asistido cientos de obispos, un total de 1.100 celebrantes, 6.500 fieles en el interior, 36.000 en las pantallas de alrededor del templo, miles de personas que rodeaban las calles durante 4 kilómetros hasta llegar al Palacio episcopal porque querían transmitir su apoyo a Benedicto XVI. Tengamos en cuenta a los 3.200 periodistas registrados para retrasmitir la noticia a los miles y miles de personas que seguían la la visita en directo por la radio, la televisión o Internet. Sólo en la ciudad catalana podemos estimar a unas 50.000 personas. El mayor despliegue de seguridad en la capital catalana desde que se jugaron los Juegos Olímpicos del '92. Nada de acogidas frías e indiferencia social. Benedicto XVI con sus palabras no deja indiferente a nadie, ahora toca pensar mucho sobre ellas y sobre qué podemos hacer:

...¿Qué hacemos al dedicar este templo? En el corazón del mundo, ante la mirada de Dios y de los hombres, en un humilde y gozoso acto de fe, levantamos una inmensa mole de materia, fruto de la naturaleza y de un inconmensurable esfuerzo de la inteligencia humana, constructora de esta obra de arte. Ella es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma.
En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo. (...)
Antes de despedirse definitivamente, ha aprovechado para emplazar a los fieles a Madrid, en 2011, donde presidirá la Jornada Mundial de la Juventud. Para los que quieran ver  una noticia bien contada por los medios, aquí les dejo una:

sábado, 6 de noviembre de 2010

Bienvenido Benedicto!

El Papa en Santiago de Compostela

"Vengo como peregrino en este Año Santo Compostelano con el mismo amor a Cristo que movía al Apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiado de llegar también a España", revelaba en sus primeras palabras en suelo español. [Discurso del Pontífice en gallego y en castellano].

Rezo ante la tumba del Apóstol

También completó Benedicto XVI el ritual de rezar ante la tumba del Apóstol y abrazó su busto, que preside el altar mayor del templo. Al abrazar la "venerada imagen", pidió "por todos los hijos de la Iglesia" y agradeció a los católicos españoles "la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana".


"No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países", ha destacado el Pontífice en su intervención, que de nuevo inició y terminó en gallego. Y en esos momentos también volvió sobre su idea: "peregrinar significa salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios".

lunes, 1 de noviembre de 2010

Ya en España

Este verano será la Jornada Mundial de la Juventud, pero no hay que esperar mucho para ver al Papa puesto que el Papa llega este sábado 6 de noviembre a Santiago de Compostela con motivo del año santo. Allí se reunirá con los príncipes de Asturias y todo el pueblo gallego.

Además el domingo 7 acudirá a Barcelona donde celebrará una Misa para dedicada al Altar y a la Iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona.

En la página oficial de la visita encontraréis todos los datos del viaje y si no podéis estar la posibilidad de ver la retrasmisión en directo: http://www.visitadelpapa2010.org/



jueves, 28 de octubre de 2010

Mensaje del Papa para la JMJ (VI)


6. Hacia la Jornada Mundial de MadridQueridos amigos, os reitero la invitación a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Con profunda alegría, os espero a cada uno personalmente. Cristo quiere afianzaros en la fe por medio de la Iglesia. La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No os desaniméis, buscad más bien el apoyo de la comunidad cristiana, el apoyo de la Iglesia. A lo largo de este año, preparaos intensamente para la cita de Madrid con vuestros obispos, sacerdotes y responsables de la pastoral juvenil en las diócesis, en las comunidades parroquiales, en las asociaciones y los movimientos. La calidad de nuestro encuentro dependerá, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco.

Queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con vosotros. Necesita vuestra fe viva, vuestra caridad creativa y el dinamismo de vuestra esperanza. Vuestra presencia renueva la Iglesia, la rejuvenece y le da un nuevo impulso. Por ello, las Jornadas Mundiales de la Juventud son una gracia no sólo para vosotros, sino para todo el Pueblo de Dios. La Iglesia en España se está preparando intensamente para acogeros y vivir la experiencia gozosa de la fe. Agradezco a las diócesis, las parroquias, los santuarios, las comunidades religiosas, las asociaciones y los movimientos eclesiales, que están trabajando con generosidad en la preparación de este evento. El Señor no dejará de bendecirles. Que la Virgen María acompañe este camino de preparación. Ella, al anuncio del Ángel, acogió con fe la Palabra de Dios; con fe consintió que la obra de Dios se cumpliera en ella. Pronunciando su "fiat", su "sí", recibió el don de una caridad inmensa, que la impulsó a entregarse enteramente a Dios. Que Ella interceda por todos vosotros, para que en la próxima Jornada Mundial podáis crecer en la fe y en el amor. Os aseguro mi recuerdo paterno en la oración y os bendigo de corazón.


Vaticano, 6 de agosto de 2010
Benedictus PP. XVI

lunes, 25 de octubre de 2010

Mensaje del Papa para la JMJ (V)

5. Sostenidos por la fe de la Iglesia, para ser testigos

En aquel momento Jesús exclama: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto» (Jn 20, 29). Pensaba en el camino de la Iglesia, fundada sobre la fe de los testigos oculares: los Apóstoles. Comprendemos ahora que nuestra fe personal en Cristo, nacida del diálogo con Él, está vinculada a la fe de la Iglesia: no somos creyentes aislados, sino que, mediante el Bautismo, somos miembros de esta gran familia, y es la fe profesada por la Iglesia la que asegura nuestra fe personal. El Credo que proclamamos cada domingo en la Eucaristía nos protege precisamente del peligro de creer en un Dios que no es el que Jesús nos ha revelado: «Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros» (Catecismo de la Iglesia Católica, 166). Agradezcamos siempre al Señor el don de la Iglesia; ella nos hace progresar con seguridad en la fe, que nos da la verdadera vida (cf. Jn 20, 31).

En la historia de la Iglesia, los santos y mártires han sacado de la cruz gloriosa la fuerza para ser fieles a Dios hasta la entrega de sí mismos; en la fe han encontrado la fuerza para vencer las propias debilidades y superar toda adversidad. De hecho, como dice el apóstol Juan: «¿quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?» (1 Jn 5, 5). La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad. Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás. En la era de la globalización, sed testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: son muchos los que desean recibir esta esperanza. Ante la tumba del amigo Lázaro, muerto desde hacía cuatro días, Jesús, antes de volver a llamarlo a la vida, le dice a su hermana Marta: «Si crees, verás la gloria de Dios» (Jn 11, 40). También vosotros, si creéis, si sabéis vivir y dar cada día testimonio de vuestra fe, seréis un instrumento que ayudará a otros jóvenes como vosotros a encontrar el sentido y la alegría de la vida, que nace del encuentro con Cristo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Welcome to BCN B16


¿Os ha desconcertado estas letras? Ya comienza a prepararse todo para dar la bienvenida a Barcelona a Benedicto XVI. Para todos aquellos que sigan de cerca este evento se ha hecho pública la agenda de viaje: Roma - Santiago de Compostela - Barcelona - Roma

Por cierto, también os paso el link de un blog que hace un catalán que me ha gustado mucho:  http://bxvi.wordpress.com/

También os dejo un vídeo acerca de la figura y persona del Papa:

jueves, 21 de octubre de 2010

Madrid, lugar de encuentro

¿Sabes dónde va a ser el mayor encuentro de jóvenes de España? Será en Madrid en el verano que viene. ¿Has estado alguna vez en la capital española? Ya se está preparando todo para recibir a los dos millones de jóvenes de todo el mundo. Aquí os dejo un vídeo presentación de Madrid:

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lunes, 18 de octubre de 2010

Mensaje del Papa para la JMJ (IV)

4. Creer en Jesucristo sin verlo

En el Evangelio se nos describe la experiencia de fe del apóstol Tomás cuando acoge el misterio de la cruz y resurrección de Cristo. Tomás, uno de los doce apóstoles, siguió a Jesús, fue testigo directo de sus curaciones y milagros, escuchó sus palabras, vivió el desconcierto ante su muerte. En la tarde de Pascua, el Señor se aparece a los discípulos, pero Tomás no está presente, y cuando le cuentan que Jesús está vivo y se les ha aparecido, dice: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25).
También nosotros quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. A muchos se les hace hoy difícil el acceso a Jesús. Muchas de las imágenes que circulan de Jesús, y que se hacen pasar por científicas, le quitan su grandeza y la singularidad de su persona. Por ello, a lo largo de mis años de estudio y meditación, fui madurando la idea de transmitir en un libro algo de mi encuentro personal con Jesús, para ayudar de alguna forma a ver, escuchar y tocar al Señor, en quien Dios nos ha salido al encuentro para darse a conocer. De hecho, Jesús mismo, apareciéndose nuevamente a los discípulos después de ocho días, dice a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente» (Jn 20, 27). También para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor. En los Sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprended a "ver", a "encontrar" a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servid a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda.

Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablad con Él en la oración, confiad en Él. Nunca os traicionará. «La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado» (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). Así podréis adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. Podréis conocer a Dios y vivir auténticamente de Él, como el apóstol Tomás, cuando profesó abiertamente su fe en Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!».

viernes, 15 de octubre de 2010

Mensaje para la JMJ (III)

3. Firmes en la fe

Estad «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). La carta de la cual está tomada esta invitación, fue escrita por san Pablo para responder a una necesidad concreta de los cristianos de la ciudad de Colosas. Aquella comunidad, de hecho, estaba amenazada por la influencia de ciertas tendencias culturales de la época, que apartaban a los fieles del Evangelio. Nuestro contexto cultural, queridos jóvenes, tiene numerosas analogías con el de los colosenses de entonces. En efecto, hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un "paraíso" sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un "infierno", donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, con los frutos que esto conlleva. Hay cristianos que se dejan seducir por el modo de pensar laicista, o son atraídos por corrientes religiosas que les alejan de la fe en Jesucristo. Otros, sin dejarse seducir por ellas, sencillamente han dejado que se enfriara su fe, con las inevitables consecuencias negativas en el plano moral.



El apóstol Pablo recuerda a los hermanos, contagiados por las ideas contrarias al Evangelio, el poder de Cristo muerto y resucitado. Este misterio es el fundamento de nuestra vida, el centro de la fe cristiana. Todas las filosofías que lo ignoran, considerándolo "necedad" (1 Co 1, 23), muestran sus límites ante las grandes preguntas presentes en el corazón del hombre. Por ello, también yo, como Sucesor del apóstol Pedro, deseo confirmaros en la fe (cf. Lc 22, 32). Creemos firmemente que Jesucristo se entregó en la Cruz para ofrecernos su amor; en su pasión, soportó nuestros sufrimientos, cargó con nuestros pecados, nos consiguió el perdón y nos reconcilió con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. De este modo, hemos sido liberados de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad.

Queridos amigos, la cruz a menudo nos da miedo, porque parece ser la negación de la vida. En realidad, es lo contrario. Es el "sí" de Dios al hombre, la expresión máxima de su amor y la fuente de donde mana la vida eterna. De hecho, del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Por eso, quiero invitaros a acoger la cruz de Jesús, signo del amor de Dios, como fuente de vida nueva. Sin Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Sólo Él puede liberar al mundo del mal y hacer crecer el Reino de la justicia, la paz y el amor, al que todos aspiramos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mensaje del Papa para la JMJ (II)

 2. Arraigados y edificados en Cristo

Para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: "arraigado" evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; "edificado" se refiere a la construcción; "firme" alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes. Antes de comentarlas, hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes.

La primera imagen es la del árbol, firmemente plantado en el suelo por medio de las raíces, que le dan estabilidad y alimento. Sin las raíces, sería llevado por el viento, y moriría. ¿Cuáles son nuestras raíces? Naturalmente, los padres, la familia y la cultura de nuestro país son un componente muy importante de nuestra identidad. La Biblia nos muestra otra más. El profeta Jeremías escribe: «Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto» (Jer 17, 7-8). Echar raíces, para el profeta, significa volver a poner su confianza en Dios. De Él viene nuestra vida; sin Él no podríamos vivir de verdad. «Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo» (1 Jn 5,11). Jesús mismo se presenta como nuestra vida (cf. Jn 14, 6). Por ello, la fe cristiana no es sólo creer en la verdad, sino sobre todo una relación personal con Jesucristo. El encuentro con el Hijo de Dios proporciona un dinamismo nuevo a toda la existencia.
Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo. Se piensa cuál será nuestro trabajo, las relaciones sociales que hay que establecer, qué afectos hay que desarrollar. En este contexto, vuelvo a pensar en mi juventud. En cierto modo, muy pronto tomé conciencia de que el Señor me quería sacerdote. Pero más adelante, después de la guerra, cuando en el seminario y en la universidad me dirigía hacia esa meta, tuve que reconquistar esa certeza. Tuve que preguntarme: ¿es éste de verdad mi camino? ¿Es de verdad la voluntad del Señor para mí? ¿Seré capaz de permanecerle fiel y estar totalmente a disposición de Él, a su servicio? Una decisión así también causa sufrimiento. No puede ser de otro modo. Pero después tuve la certeza: ¡así está bien! Sí, el Señor me quiere, por ello me dará también la fuerza. Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo. No cuenta la realización de mis propios deseos, sino su voluntad. Así, la vida se vuelve auténtica.

Como las raíces del árbol lo mantienen plantado firmemente en la tierra, así los cimientos dan a la casa una estabilidad perdurable. Mediante la fe, estamos arraigados en Cristo (cf. Col 2, 7), así como una casa está construida sobre los cimientos. En la historia sagrada tenemos numerosos ejemplos de santos que han edificado su vida sobre la Palabra de Dios. El primero Abrahán. Nuestro padre en la fe obedeció a Dios, que le pedía dejar la casa paterna para encaminarse a un país desconocido. «Abrahán creyó a Dios y se le contó en su haber. Y en otro pasaje se le llama "amigo de Dios"» (St 2, 23). Estar arraigados en Cristo significa responder concretamente a la llamada de Dios, fiándose de Él y poniendo en práctica su Palabra. Jesús mismo reprende a sus discípulos: «¿Por qué me llamáis: "¡Señor, Señor!", y no hacéis lo que digo?» (Lc 6, 46). Y recurriendo a la imagen de la construcción de la casa, añade: «El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra. se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida» (Lc 6, 47-48).

Queridos amigos, construid vuestra casa sobre roca, como el hombre que "cavó y ahondó". Intentad también vosotros acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchadle como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Con Él a vuestro lado seréis capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos. Continuamente se os presentarán propuestas más fáciles, pero vosotros mismos os daréis cuenta de que se revelan como engañosas, no dan serenidad ni alegría. Sólo la Palabra de Dios nos muestra la auténtica senda, sólo la fe que nos ha sido transmitida es la luz que ilumina el camino. Acoged con gratitud este don espiritual que habéis recibido de vuestras familias y esforzaos por responder con responsabilidad a la llamada de Dios, convirtiéndoos en adultos en la fe. No creáis a los que os digan que no necesitáis a los demás para construir vuestra vida. Apoyaos, en cambio, en la fe de vuestros seres queridos, en la fe de la Iglesia, y agradeced al Señor el haberla recibido y haberla hecho vuestra.

lunes, 4 de octubre de 2010

Mensaje del Papa para la JMJ (I)

"Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe" (cf. Col 2, 7)

Queridos amigos

Pienso con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

1. En las fuentes de vuestras aspiraciones más grandes

En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad. Muchos manifiestan la aspiración de construir relaciones auténticas de amistad, de conocer el verdadero amor, de fundar una familia unida, de adquirir una estabilidad personal y una seguridad real, que puedan garantizar un futuro sereno y feliz. Al recordar mi juventud, veo que, en realidad, la estabilidad y la seguridad no son las cuestiones que más ocupan la mente de los jóvenes. Sí, la cuestión del lugar de trabajo, y con ello la de tener el porvenir asegurado, es un problema grande y apremiante, pero al mismo tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza. Ciertamente, eso dependía también de nuestra situación. Durante la dictadura nacionalsocialista y la guerra, estuvimos, por así decir, "encerrados" por el poder dominante. Por ello, queríamos salir afuera para entrar en la abundancia de las posibilidades del ser hombre. Pero creo que, en cierto sentido, este impulso de ir más allá de lo habitual está en cada generación.

Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su "huella". Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye» (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36). La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social. Aunque el conjunto de los valores, que son el fundamento de la sociedad, provenga del Evangelio -como el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad, del trabajo y de la familia-, se constata una especie de "eclipse de Dios", una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza.

Por este motivo, queridos amigos, os invito a intensificar vuestro camino de fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto, capaz de dar fruto.

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Quieres formar parte de algo grande?

“Madrid será una gran fiesta internacional (...) con una mayoría de europeos pero también con numerosos jóvenes de África, América Latina y Asia”. Así expresaba el arzobispo de Madrid hace unos meses cómo sería este encuentro mundial.

La mayor parte de los jóvenes que asisten a una JMJ son católicos pero el evento está abierto a personas de cualquier confesión religiosa y agnósticos. “A todos ellos se les acogerá con respeto, afecto y fraternidad”, aseguró el cardenal. ‘La verdad se propone, no se impone’, como dijo Juan Pablo II ante los jóvenes en Cuatro Vientos durante su última visita a España en 2003.

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domingo, 26 de septiembre de 2010

Benedicto XVI y los jóvenes del Reino Unido

Benedicto XVI ha emplazado a los jóvenes británicos a participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) durante su histórica visita al Reino Unido. El Santo Padre ha mostrado su deseo de encontrarse con los jóvenes británicos en Madrid el año próximo hasta en dos ocasiones: en la Universidad de St. Mary y en el londinense Hyde Park.

La Universidad de St. Mary fue el escenario en el que el Papa se ha encontrado con alumnos de instituciones educativas católicas en el Reino Unido, y con quienes se ha citado en agosto de 2011: "Espero veros a muchos de vosotros el próximo agosto, en la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid". Durante la vigilia previa a la beatificación del cardenal John Henry Newman en Hyde Park, ante más de 80.000 personas, el Papa ha calificado la JMJ como "una magnífica ocasión para crecer en el amor a Cristo y animaros a una gozosa vida de fe junto a miles de jóvenes", al tiempo que ha deseado encontrarse en la capital española con los jóvenes británicos.

En su discurso en la Universidad de St. Mary ha tratado sobre la santidad personal de los cristianos y alentó a los allí presentes a un reto personal: "Espero que, entre quienes me escucháis hoy, esté alguno de los futuros santos del siglo XXI. Lo que Dios desea más de cada uno de vosotros es que seáis santos". El Santo Padre también habló a los jóvenes durante la Misa celebrada en Glasgow animándoles a apartarse de una vida "deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual". El Papa alertó sobre tentaciones concretas, "el mundo os dice que os darán felicidad", como la droga, el dinero, el sexo, la pornografía o el alcohol, que "en verdad, estas cosas son destructivas y crean división. Sólo una cosa permanece: el amor personal de Jesús por cada uno de vosotros".

sábado, 25 de septiembre de 2010

Historia de las Jornadas Mundiales

Este blog nace con el fin de dar a conocer la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011. ¿Qué es una Jornada Mundial?, ¿qué se está organizando en Madrid?, ¿cómo puedo participar?

Todo eso y mucho más en ¿Te lo vas a perder? Siempre es bueno situarse históricamente. La primera Jornada fue en Roma en 1986 y ya celebramos la 11ª.